Atras



PREGUNTAS


    

    Oí hablar de él por primera vez en un corrillo de la universidad. Me acerqué a escuchar con más claridad, pero me miraron silenciosamente después del primer paso que dí, comprendí que no era bienvenido, y me alejé disimuladamente.

    Sin embargo fue suficiente lo que llegue a oír, con eso pude tirar de la red y de algunos amigos de confianza. Finalmente averigüé el paradero aproximado donde vivía. Cerca de la ciudad, entre los pocos arboles que quedaban de un bosque. No fue difícil llegar caminando, aunque carecía de sendero era evidente el lugar. Ahora no entiendo el porque de tanto secretismo, cualquiera podía llegar incluso por puro azar.

    Según me acercaba a la casa, que mas bien parecía una cabaña de las antiguas, traté de ordenar las preguntas que me rondaban por la cabeza, pero antes de tocar la puerta supe que era un propósito inútil, realmente no sabia que estaba buscando, ¡como demonios iba a ordenar las ideas si no tenia el criterio de ordenamiento!.

    Tras llamar a la puerta apareció un hombre, no tan mayor como lo había imaginado, y eso me sorprendió.

- Hola, he oído hablar de usted y desearía hacerle unas preguntas.

- ¿Es del gobierno?

- No, solo soy estudiante.

- ¿De qué?

- Robótica asistencial aplicada.

- Ya. Siempre lo pregunto y nunca me sorprende la respuesta. Pasa, intentaré responder tus preguntas.

    La cabaña no era grande pero estaba muy bien aprovechada. Se dividía en dos habitaciones, un dormitorio con baño y un salón con cocina. Parecía tener todas las comodidades modernas y eso también me sorprendió, me había imaginado un lugar más decrepito.

- ¿Te apetece algo de beber, un té?

- Eh… nunca lo he probado, pero vale.

- Bien, cuéntame – dijo mientras ponía a calentar agua en un recipiente de metal.

- No sé por donde empezar, esto… ¿por qué vive aquí?. Esta lejos de la ciudad, necesita caminar para llegar a ella y no he visto la linea de energía, ni la de datos. ¿Esta a gusto?

- Esas son dos preguntas, pero vale. ¿Te preocupas por mi?, no tengas miedo, ya no tengo familia y soy casi feliz. Lo que me lleva a pensar que algo te inquieta y no sabes qué.

- Correcto -afirmé bajando la cabeza-. Busco algo y no sé que es. Los asistentes que he consultado no me han ayudado. He pensado que alguien fuera del sistema podría tener la respuesta.

    Sonrió, se levantó a apagar el calor del recipiente. Sacó unos vasos, metió unas bolsitas con un hilo en el extremo y vertió el agua caliente. Se acercó a la mesa, dejó las dos tazas de té y me miró.

- ¿Has estudiado algo de filosofía?

- No, he oído que hace años se ofrecía, pero de eso hace mucho. No estoy seguro cuanto.

- ¿Nadie la reclama?

- Que yo sepa no. De todas formas con la democracia liquida actual ya no se publican las reclamaciones.

- ¿Quien gobierna?

- No sé, supongo que no importa demasiado. Los técnicos gestionan los datos, las peticiones y demandas. Los cerebros electrónicos del estado analizan el mejor resultado y luego se aplica. No siempre se pueden satisfacer todas las reclamaciones, lógicamente, pero creo que en general los algoritmos son correctos y dan las soluciones optimas.

- ¿Sigues alguna religión?

- ¿Religión?, eso es fantasía, en el mejor de los casos leyendas. He leído en la red que antiguamente era muy importante, pero nunca he entendido que clase de respuestas podrían dar esas invenciones. No tenían base científica.

- Te contestaré a la primera pregunta. Vivo aquí porque soy algo parecido a lo que antiguamente se llamaba ermitaño, ¿sabes lo que es? - hizo una pausa, asentí con la cabeza-. Yo no sigo ninguna religión, pero eso no importa para ser ermitaño.

- Entonces, ¿que importa?, ¿que se necesita?.

- Lo que tu has traído al venir aquí. Preguntas y el deseo de buscar respuestas.

    No hice más preguntas, no esperé más respuestas. Me levanté sin decir nada y salí de la cabaña. Tal vez fui maleducado. Caminé lentamente hacia la cuidad, con el amargor del té en la boca y el dulzor de su respuesta en la cabeza.

    No me han enseñado a hacer preguntas, no me han entrenado a buscar respuestas, y yo tampoco he solicitado ninguna de ambas cosas. Pero las dudas se amontonan en mi cabeza, ¿soy solo datos en el ADN?. La red no da respuestas. ¿De donde surgen mis dudas, mis preguntas?, parece como si hubiera un mundo de ideas aparte, de donde fluyen. ¿Y el canal de comunicación?. No puede ser, entonces, ¿quién soy yo?, ¿qué es verdad?.


J.C. Prieto
31-III-2018