Atras



LEJOS



    Sonó el portazo como el punto final de una discusión interminable. Marché en la oscuridad sin saber hacia donde y sabiendo que había de ser lejos de allí. Seguí el primer camino que se dirigía fuera del pueblo. Caminé con lágrimas en los ojos, maldiciendo, lamentando todos esos años de malentendidos, riñas y disgustos. Caminé lentamente pisando con decisión.

    Levanté la vista y vi que el cielo estaba estrellado, limpio, silencioso.    No había luna, la poca luz que alumbraba el sendero era de las estrellas. Mis pensamientos, rencores y confusas emociones me empujaron inconscientemente hacia el bosque. No tenia miedo a la noche, es más, deseaba que me tragara. Hay momentos en que toda persona preferiría desaparecer sin dar explicaciones, sin preámbulos, sin despedidas. Solo con pensarlo, en un instante, dejando todo atrás. Todo.

    Cerré los ojos tratando de olvidar, paré y me senté en mitad del camino. Miré al cielo, que otros llaman espacio, y me serené observando la quietud de las estrellas. Moví la cabeza a ambos lados del camino, hacia atrás, a casa;   hacia delante, al bosque. Y en ese momento la vi.

    Ahora que estoy dentro, los hechos pasados adquieren otra dimensión, otro significado. Como si las causas  y los efectos nunca fueran casuales, sino una cadena que inexorablemente te lleva al destino.

    En aquel momento, sin miedo, me levante del suelo y me dirigí hacia la luz titilante sin dudarlo. Llegué a un pequeño claro en el que había una especie de huevo, oscuro y sin patas. Grande pero no demasiado, con una única luz pequeña y parpadeante en la cúspide. Supe de inmediato lo que era, aunque no sus intenciones. Aun así, aspiré profundamente y deseé con todas mis fuerzas que me llevaran. Me escucharon.

    Ahora que estamos a varios parsecs de distancia de mi casa, no echo nada en falta. Estoy lleno de ilusión y esperanza, el futuro se me antoja emocionante, lleno de sorpresas, lleno de vida y lleno de preguntas. Sin embargo mi educación terrestre me exige que dé una explicación de mi huida. He solicitado enviar un mensaje a la Tierra, pero mi petición no ha sido concedida. Supongo que no quieren delatar su existencia, lo entiendo, pero tengo mi pequeña moral y deseo atar el último cabo que dejo suelto.

    Voy a aprovechar una escotilla para desechos y lanzaré al espacio exterior una botella con este manuscrito. Espero que sea hallado, si lo estas leyendo es que así ha sido, por favor envíalo a casa. Sabed que no os deseo ningún mal, os pido perdón por mi ausencia si llega a ser dolorosa. Estoy bien, me siento vacía de miedos, casi diría feliz, dentro de este huevo cósmico que me lleva a otro lugar donde deseo renacer nuevamente.


J.C. Prieto
24-III-2018