Atras




Felix Navidaz



   ¿Pero cuando se largaran los pelmas del gorrito de Papa Noel?. Que ya son las nueve y me quiero largar. ¿No tienen casa?, debe ser que tienen sacos de billetes debajo de la cama y los tienen que gastar antes de que acabe el año. Puñetera Navidad. En cuanto pise la calle el ultimo, apago la luz y chapo a toda pastilla. Esto se está yendo de las manos, no me jodas, todo se basa en gastar, gastar malditos. Hasta los huevos de Navidaz. Dicen que hay que poner iluminación bomita para animar; más vatios tirados que poner una estufa en la calle. Si de noche puedo leer sin encender la luz de mi casa, y para colmo esta rota la persiana. ¡Mierda!, hoy tampoco duermo hasta las tantas, y sin contar con los villancicos. Hasta en la ducha, a trapo. Si están mas gastados que las baldosas de la calle y no tienen gracia, no tienen puta gracia… Ojala no me encuentre a nadie conocido de vuelta a casa y me evito las coletillas de rigor, “feliz nochebuena”, “feliz año huevo”, “Felix Navidaz”, feliz san pito-pato. ¿Feliz?, mi-no-ser-feliz, vivo solo dentro de seis millones de ciudadanos. ¡Hala!, a cenar solo como todos los días, recalentar en el micro, cerrar las ventanas, poner un disco viejo, intentar leer algo aburrido para forzar el sueño y finalmente llorar con facilidad. Llorar las mismas lagrimas una y otra vez, pensando en la vida que no logré. En la vida que no intenté. ¿Seré gilipollas?


J.C. Prieto
5-I-2019